Ingrid Wildi Merino, artista visual: “Es insostenible un modelo como el existente, donde el endeudamiento de los estudiantes altera la función social democrática de la educación”

Luego de crear y dirigir durante dos meses el taller interdisciplinario “Cuando las actitudes devienen formas: al otro lado del río Mapocho”, la artista visual chilena radicada en Suiza,  Ingrid Wildi Merino (Santiago, 1963) prepara una breve muestra colectiva que reúne los trabajos en proceso de sus alumnas y alumnos, una serie de doce obras multimedia elaboradas a partir de la observación interactiva con el Barrio Mapocho, propuestas que constituyen el inicio de una cartografía de La Chimba desde diversos cuestionamientos teóricos y prácticas relativos a la identidad, ciudadanía, cultura y territorio entre otras nociones. En la siguiente entrevista, junto con referirse a la experiencia del taller, Ingrid se plantea respecto a la educación en tiempo de crisis, la reformulación del espacio académico y a la tensión del rol social del arte.

 

Considerando el espacio no académico en el que se realizó tu taller ¿Qué te parece el modelo experimental que propone el MICC?

Creo que no es un modelo experimental, sino más bien un modelo transdisciplinar, necesario y actual, que ya se está realizando en algunas universidades en Europa como, por ejemplo, en la Universidad de Ginebra y Universidad de Zürich, donde yo doy clases. El MICC, desde las perspectivas de su equipo gestor, se plantea críticamente estas problemáticas sobre la realidad chilena. Este programa se basa en las necesidades de replanteamientos educativos interdisciplinarios, transversales, pluridimensionales con geografías variables al reconectarse con espacios culturales, re articulando y rearticulándose en relaciones con espacios “otros”, esto no sólo desde el contexto académico. En este caso, el taller que dirijo Cuando las actitudes devienen formas; al otro lado del río Mapocho, en el Centro Cultural Estación Mapocho, donde invito a los alumnos a relacionarse con el contexto e historia del barrio y sus habitantes, es un intento por abrir el espacio académico e incluso reformular la concepción misma de lo que se define como “espacio académico”.

 

¿Qué posición tienes respecto a la situación de crisis que arrastra el sistema educativo en Chile y cómo abordas ese contexto?

La situación de la explosión del mercado universitario en Chile ha sido bastante mediatizada. Sin embargo, podemos ver realidades similares en otros países, tanto en el contexto latinoamericano como en algunos países de Europa y América del Norte.  Sobre la cantidad de escuelas de Arte en todo el país, creo que son necesarias, dado que somos un extenso país con una extensa geografía con diversidades culturales. El problema radica en cómo podemos sustentar una educación de calidad que sea accesible a todas las chilenas y chilenos en nuestro país. Con esto no quiero minimizar la problemática económica chilena actual sobre el acceso a una educación gratuita. Sólo quiero señalar que la problemática actual chilena sobre la educación es estructural, y posee una genealogía histórica construida desde ciertas miradas republicanas que han facilitado que la educación sea un bien de consumo y no un derecho social, donde el Estado y el gobierno deberían tener un rol central en la planificación educacional y laboral para el futuro de la educación a nivel nacional. Creo que es insostenible un modelo como el existente, donde los endeudamientos de los estudiantes alteran la función social democrática de la educación. Esta problemática nos hace reflexionar y preguntarnos ¿para quién es la educación? y obliga a la formulación de la academia con respecto a las artes y el arte contemporáneo. Así se abre un espacio real, crítico, incluyendo reflexiones desde el exterior de la academia. Este problema político y económico de la educación genera que la relación entre academia y arte tenga que repensarse a sí misma: desde dentro y fuera de la academia.

 

Rol social del arte ¿Cómo crees que el lenguaje artístico influye y aporta al ejercicio crítico? ¿Crees necesario sumarlo a la formación primaria?

Sobre el rol social del arte, lo podemos ver de diferentes maneras. No todo arte cumple un rol social. Sólo somos algunos artistas que trabajamos desde lo que tú te refieres como rol social o cuestionando la condición social. Quienes entendemos que la estética, política, historia, economía y estudios epistemológicos forman un nexo importante, creemos también, entre muchas cosas, que el arte puede hacer visible los problemas más agudos del desarrollo social. Lo que llamamos Historia es la colisión entre grupos diferentes que se refieren a la Historia desde diferentes territorialidades históricas, geográficas diversas y son diversas por su visión del pasado, del presente y del futuro. Claro, el rol social del arte influye en la creación del lenguaje artístico, pero sería importante que se educara en la formación primaria haciéndose la pregunta ¿Qué es el Rol social del arte? Sería algo positivo e importante, porque es desde allí que comienza la sensibilización para la futura reflexión sobre la comprensión con nuestro entorno y cultura local chilena.

 

¿Cuál es la propuesta tras la idea ‘al otro lado del río Mapocho’ que sugiere el nombre de tu taller?

El título “Cuando las actitudes devienen formas; al otro lado del Río Mapocho” apunta por un lado a la exposición del curador suizo Harald Szeemann When Attitudes Become Form: live in your head, en la Kunsthalle de Berna en Suiza en 1969 y la creación de la Agencia para Emigrantes del Espíritu en su taller La Fabricca en la Suiza Italiana. En When Attitudes Become Form, Szeemann presentó las actitudes de los artistas en confrontación al contexto político y artístico de 1969 en la ciudad de Berna, Suiza. El co-título, “Al otro lado” o “del otro lado”, se refiere a la historia de los inicios de Santiago (“La Chimba”, palabra que significa en quechua “del otro lado”); por esto el título Cuando las actitudes devienen formas; al otro lado del Río Mapocho. En el taller “Cuando las actitudes devienen formas; al otro lado del Río Mapocho” con los estudiantes del Master (MICC) de la Universidad Mayor, se ha trabajado desde el Barrio Mapocho, con el contexto actual, sus habitantes y su historia. El taller apunta a nuestra identidad híbrida y mestiza, la que al mismo tiempo reflexiona sobre el Barrio Mapocho y sus habitantes, como también a nuestra identidad santiaguina, analizando cómo se han dado las transformaciones poblacionales y culturales así como también urbanísticas, en el barrio, en confronte al resto de Santiago. Mapocho, siendo el inicio histórico de nuestra capital Santiago, nos hace reflexionar y desde ahí emergen muchas preguntas desde nosotros mismos. El taller como plataforma de cuestinamiento ha tenido una corta duración de dos meses: cursos nocturnos dos veces por semana y tutorías. Por esto también, su carácter de presentación de ‘trabajos en proceso’ en el Centro Cultural Estación Mapocho porque no se trata de trabajos concluidos, sino más bien de trabajos de investigación en proceso, preparados para su futura continuación. Esto, con la ayuda crítica del historiador Simón Castillo Fernández, el profesor de filosofía Patricio Lepe-Carrión, la investigadora en arte Jennifer Mc Coll, la investigadora escénica María José Cifuentes y el docente en estudios culturales Cristóbal Bianchi.

 

Objetivo del taller y experiencia in situ ¿Qué actitudes y qué gestos son los que observaron en el territorio mismo del barrio?

El objetivo del taller es reflexionar sobre cómo miramos y cómo somos mirados, cómo habitamos un espacio y cómo lo hacemos nuestro ese espacio, cómo podemos relacionarnos con el espacio público, cómo podemos relacionarnos con el espacio individual. ¿Qué nos une en un espacio?, ¿qué nos desune?, ¿cuáles son las experiencias comunes?, lo que me pasa a mí ¿te pasa a ti?, ¿qué es lo mismo?, ¿qué es lo similar? Al mismo tiempo que expresas una pregunta sobre cuestionamientos personales desplazándolos en otro contexto, ellos adquieren otras respuestas, desde otro tipo de realidades y de verdades. Al mismo tiempo que tú preguntas sobre algo especifico y analizas la respuesta: te descubres y te re-cuestionas sobre ti y tu entorno.  Las actitudes devienen formas; al otro lado del río Mapocho, fueron correspondientes a una localidad cosmopolita con una gran gama de diversidades culturales. Se produjeron encuentros a través de preguntas específicas desde cuentionamientos personales de parte de los habitantes del Barrio y estudiantes. Primero los estudiantes realizaron trabajos de investigación en proceso sobre cómo los artistas, desde Chile, podemos relacionarnos o no con nuestros espacios públicos y sus habitantes, poniendo en claro que no se trata de trabajos sobre “estética relacional”, “se trata más bien de trabajos críticos de investigaciones puntuales donde se era conciente que su efecto crítico – político pasaba por la distancia estética, aunque no se tuviese garantizado su efecto para una pluralidad de gente del mundo del arte, eligiendo las tensiones y entrelazamientos de sus procesos con las potencialidades de sus espectadores” (Jaques Ranciere).

 

Cuerpos de trabajo  y estrategias visuales ¿Cómo se desarrolló el vínculo entre tus alumnos y los habitantes del barrio Mapocho durante el ejercicio de taller?

No es un ejercicio, sino más bien un proceso de reflexión crítico, cuestionando cómo nos relacionamos con el barrio mapocho y como el Barrio se relaciona con nosotros. Los vínculos son múltiples tanto así que algunos de los estudiantes continuaran trabajando desde el barrio Mapocho. Algunos de los estudiantes se recordaron que habían vivido en el Barrio Mapocho. Una estudiante se hizo contratar como Garzona, otro estudiante reflexionó desde un edificio donde habia vivido antes, realizando entrevistas desde uno de los departamentos de ese edificio. Dialogando con uno de los habitantes desde la ventana de un departamento, observando el agujero del Metro en construcción en frente del Centro Cultural Estación Mapocho. Otra estudiante entrevistó a comerciantes del mercado para saber el devenir del mercado. Todos los estudiantes reflexionaron desde sus propias vivencias de una forma crítica y audaz. Cada realidad de un estudiante es diferente, como la de cada individuo en el Barrio Mapocho. Si te refieres a qué lenguaje y método que escogió cada estudiante para realizar su trabajo, muchos de ellos han comenzado a realizar desde sus subjetividades y preguntas personales, lo que yo he nominado La entrevistas y ensayo como práctica estética, territorio que vengo creando desde hace bastantes años. Esto comprende la construcción de ensayos visuales, desde entrevistas y transcripciones desde lo oral a lo escrito o ensayos fotográficos. Analizando la adición de fragmentos que pueden llegar a ser un cuerpo reflexivo.

 

¿Cómo asumes hoy tu identidad y búsqueda artística en Europa? ¿Cómo ves al continente y a Chile desde ahí?

Soy Chilena, mujer, artista, profesora radicada en Suiza. Comprendo las problemáticas desde Europa y las de Chile y Latinoamérica. He vivido en Brasil y Colombia, por esto estoy habituada a pensar desde diferentes lugares. Trabajo siempre en el presente. Ahora es mi principal interés el desarrollo de los trabajos  de los estudiantes del MICC, también estoy trabajando en un proyecto con diferentes teóricos, que su finalidad será un libro. Luego retorno a Ginebra para dar clases en el Master de Artes Visuales de la Universidad de Ginebra y equipo teórico de la Universidad de Zürich. Vengo a Chile todos los años a ver a mi madre y amigos. No veo a Chile como un país periférico desde las economías neoliberales que rigen el mundo occidental. Si aquí se creó con Milton Friedmann lo que llamamos neoliberalismo actual, es por algo. Chile fue el país donde se probó si ese sistema económico funcionaba. Esto quiere decir ahora que corremos en Chile el gran peligro que los intereses sobre nuestro país sigan creciendo desde las políticas, economías e infitraciones culturales desde Europa y Estados Unidos en nuestros sistemas políticos, económicos y culturales; bueno que, de cierta manera, ya están! Y esto es muy lamentable. Si me preguntas cómo veo en general a Latinoamérica, creo que es un continente con gran riqueza cultural y humana que hay que cuidar y proteger.

[Nota: El taller, en las salas Acario Cotapos y Nemesio Antúnez del Centro Cultural Estación Mapocho,  instancia que forma parte del programa de Magíster en Investigación y Creación Contemporánea MICCC de la Universidad Mayor].

Ingrid Wildi Merino, fotografía de Manuel Carrión.

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